En Moorea, los restaurantes de marisco dan protagonismo a los recursos de la laguna y del océano, basándose en productos frescos, recetas sencillas y costumbres culinarias muy arraigadas. La cocina privilegia el sabor del producto y el respeto por las estaciones. Entre los productos más apreciados, la langosta ocupa un lugar especial. Preparada a la parrilla, al vapor o en salsa, se asocia a menudo con comidas festivas y ocasiones especiales. Su pesca está regulada, por lo que se ofrece según los periodos autorizados. El pāhua (almeja gigante) también forma parte del patrimonio culinario, aunque su consumo está hoy en día estrictamente regulado. Cuando se ofrece, suele prepararse de forma sencilla, crudo o ligeramente marinado, a menudo con limón y leche de coco. El erizo de mar ahumado es una especialidad menos conocida, pero muy apreciada. Su carne se ahúma y luego se utiliza en pequeñas cantidades para condimentar un plato, acompañar el arroz o degustarse tal cual. Su intenso sabor a mar lo convierte en un producto muy apreciado, que se consume de forma ocasional. En cuanto al pescado, hay varias especies que no pueden faltar en los restaurantes de marisco. El mahimahi (dorada corifena) está muy presente, servido a la parrilla, en salsa o en filete. El atún se utiliza crudo, semicocido o cocido, según la preparación. También se encuentra el pez loro, la salmoneta, el jurel u otros pescados de temporada, procedentes de la pesca local. Estos pescados suelen acompañarse de arroz, verduras o tubérculos del fenua y, a veces, de salsas sencillas a base de coco o limón. Las preparaciones son deliberadamente sencillas para dejar que se exprese la frescura del producto. En Moorea, los restaurantes de marisco ofrecen una cocina ligada al mar, al ritmo de las estaciones y de los recursos disponibles. Una cocina local, respetuosa y generosa, que refleja el fuerte vínculo entre la isla y su entorno marino.
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